Actualmente en la sociedad de hoy, donde aparentemente tenemos todo…coches, televisores de plasma, ordenadores, viajamos, Internet…donde nuestros ojos han perdido el brillo en su mirada de sólo observar el color del dinero. El consumismo masificado, las prisas, el stress y la depresión aparecen en el hombre contemporáneo porque en el fondo le falta algo, ese algo es saber escuchar a la madre Naturaleza como lo hacía hace siglos y refugiarse en ella, ya que ella nos habla de todo lo que guarda y encierra.
Escuchando a la Naturaleza mirando por el espejo retrovisor del Tiempo y centrándonos en los Jardines y la Vida en torno al campo y a la Naturaleza, estoy intentando recuperar de los jardines de nuestras abuelas todas aquellas especies botánicas antiguas que dieron sabor, olor y color a los silvestres y encantadores jardines donde jugábamos de pequeños al escondite mientras las gallinas castellanas de la abuela picoteaban las briznas de hierbas rodeadas de una nidada de catorce o dieciocho pollitos todos tras ella por el jardín.
Son especies sencillas, tan sencillas que no se encuentran ni en Viveros ni Garden Center porque no se comercializan y si las intetamos localizar para ubicarlas en nuestro Jardín nos puede resultar casi imposible encontrarlas, como pueden ser: